Como para todos, 2020 fue un año extremadamente difícil por razones bien conocidas. El coronavirus tenía a Bolivia firmemente en sus manos. Los hospitales estaban abarrotados y mucha gente murió en sus casas e incluso en las calles. Apenas había una familia de nuestro círculo de amigos y conocidos que no se viera afectada, en algunos casos incluso con fallecidos.
Para disminuir los riesgos de contagio, evacuamos a las niñas a la residencia estudiantil Luis Espinal. Anteriormente habíamos pedido a los residentes adultos que regresaran a casa, en la medida de lo posible, y por eso contábamos con algunas habitaciones disponibles. Los niños se quedaron en la comunidad infanto-juvenil Tres Soles y fueron atendidos allí.
Lógicamente, muchas de las actividades no pudieron llevarse a cabo como se habían planificado; actividades como excursiones o visitas a parques, teatros o conciertos fueron canceladas por completo. Como en el momento más duro de la cuarentena los bancos y los mercados también estaban cerrados, hubo temporalmente escasez de abastecimiento. Era muy difícil, y solo con un alto riesgo de contagio, conseguir víveres y otros productos de primera necesidad.
Sin embargo, gracias a la solidaridad de la parroquia, en la cual colaboramos desde hace muchos años, así como de amigos y algunos antiguos miembros del proyecto, pudimos superar estos problemas. Estamos contentos y agradecidos de haber podido atender las necesidades básicas de la población a nuestro cargo y de habernos mantenido sanos.
Me gustaría añadir que nuestra hija Fanny y nuestro yerno Christian fueron de gran ayuda en estos tiempos difíciles. Como Christian tiene coche y obtuvo un permiso especial para circular, se encargaron del transporte de las educadoras y educadores, de los trámites (servicios sociales, seguros, sistema de pensiones, banco, etc.) y de las compras más importantes.
Otro problema latente fue la inestabilidad política que existía tras la caída de Evo Morales. Ya el año pasado, los disturbios y enfrentamientos entre agrupaciones rivales afectaron gravemente la convivencia pacífica de la población durante semanas y meses. Además de la economía, los sectores de salud y educación fueron los más afectados. Desde octubre del año pasado, los estudiantes apenas tuvieron dos meses de clases.
Debido a la crisis del COVID-19, las nuevas elecciones tuvieron que ser aplazadas en dos ocasiones. Finalmente, se realizaron el 18 de octubre. El MAS, con su candidato Luis Arce, ganó la mayoría absoluta y retomó el poder. Hay que reconocer que, durante la campaña electoral, Luis Arce logró convencer a un numeroso grupo de indecisos de que continuará la exitosa política económica y social de su predecesor, corregirá los errores cometidos y respetará la Constitución Política del Estado. Sin embargo, Bolivia enfrentará años difíciles y tememos que no cambie mucho para Tres Soles.