En otros resúmenes anuales muchas veces se habla de excursiones, juegos y deportes. En este resumen se contará algo sobre la escuela y el trabajo en los talleres manuales, que también forman parte de nuestras actividades, pero que lógicamente son menos divertidos.
Así, por ejemplo, cabe mencionar que de 25 niños, niñas y adolescentes inscritos en la escuela o en el colegio, 22 aprobaron el año escolar y dos de ellos concluyeron su bachillerato (Harry Peredo y Oberlin Laura). Lograr esto con chicas y chicos difíciles de educar no es tan fácil como podría imaginarse.
En la Residencia Estudiantil Luis Espinal, tres jóvenes adultos concluyeron su formación profesional: Limber Aramayo (Administración de Empresas), Margarita Quiroz (Contaduría Pública) y Katherine Vargas (Enfermería).
En los talleres manuales también se trabaja mucho: en la carpintería, cuatro adolescentes fabricaron sus propios muebles —cada uno una cama, un velador, una mesa y una silla— que pueden llevarse cuando dejan el proyecto. En la panadería se hornearon en promedio 100 panes por día para el consumo interno en la comunidad infantojuvenil y en la residencia estudiantil; en el taller de costura se confeccionaron 1375 artículos —bolsas de mercado, porta documentos, individuales, monederos, porta lápices, llaveros, cubrecamas y manteles—, y en el taller de tarjetas se elaboraron 857 tarjetas y 1103 sobres.
La producción de estos últimos talleres se distribuye sobre todo en Europa a cambio de donaciones. El trabajo lo realizan jóvenes mayores de 14 años —¡en Tres Soles no hay trabajo infantil!— en su tiempo libre, recibiendo un dinero de bolsillo con el que pueden comprar ropa u otros objetos personales, según su elección.
Ustedes, queridos lectores, juzguen si en Tres Soles solo se juega y se festeja…