El año 2004 empezó con un buen plato en Año Nuevo: pato al horno con el afamado la hierba que no hay en Bolivia, la artemisa. En las vacaciones, que duraron hasta febrero, seguimos con la preparación de nuestra obra de teatro “La maldición o el fin del Imperio de los Incas”, que presentamos varias veces durante el año, siempre cuando teníamos la visita de turistas.


En el verano de 2004 realizamos una caminata de La Paz a Coroico que fue muy divertida y quedó grabada con inolvidables anécdotas; por ejemplo, el viaje en buzón, como sardinas, en serio.


También contratamos a una nueva pedagoga, llamada Tania, quien ayudaba a los chicos con sus tareas. Además, hubo un cambio en el personal de la cocina: Mario se fue y llegó doña Judith.


Lo más triste del año 2004 fue el fallecimiento de nuestro amigo Eloy Tintaya. Él tenía una falla congénita en el corazón y, un día después de jugar fútbol, murió súbitamente, dejándonos estupefactos a todos.


En primavera organizamos una linda fiesta, en la que todos participaron haciendo algo. Hubo presentaciones de los pequeños, piezas de teatro, bailes de tango y salsa, y mucha música improvisada por los chicos.


El 2004 fue también el año de la capoeira. El voluntario Sebastian contrató a un capoeirista que venía dos o tres veces por semana a Tres Soles para darnos clases. Para Navidad organizamos, junto con el grupo de capoeira “Paraná”, un festival deportivo en el que la entrada era un juguete. Los juguetes fueron llevados a un pueblo pequeño donde viven muchos niños pobres. Para hacer propaganda pegamos afiches en los trufis y nos presentamos en dos canales de televisión con algunas demostraciones de capoeira.


Ese año teníamos tres voluntarios: durante todo el año los dos alemanes André y Sebastian, y por cuatro meses la alemana Melanie.