El punto culminante de este año fue, sin ninguna duda, el 30.º aniversario de Tres Soles, que festejamos el primero de febrero con una misa de agradecimiento, un rico almuerzo y muchos juegos.
Otro punto culminante fueron las dos presentaciones de nuestro grupo de teatro “Ojo Morado” frente a un nutrido público en la cancha de la Comunidad Tres Soles, como cierre del proyecto teatral “Tempestad en la cordillera”, obra basada en el cuento homónimo del autor boliviano Walter Guevara Arze. En total participaron 30 actrices y actores en este proyecto teatral: todos los niños, niñas y adolescentes de Tres Soles, varios acompañantes, becarios de la Residencia Estudiantil Luis Espinal, exmiembros de Tres Soles y dos voluntarias alemanas.
El proyecto duró un año y medio e incluyó un taller de teatro de una semana, impartido por Freddy Chipana, exmiembro de Ojo Morado/Tres Soles, quien hoy en día es actor profesional. Gracias a la participación de nuestros niños y adolescentes en un programa de equinoterapia en un centro ecuestre, fue posible integrar a la obra un caballo real. La última presentación fue grabada por la emisora local TV Familia y difundida al día siguiente en un resumen de 20 minutos.
No tan emocionante como el teatro, pero una actividad de igual importancia, con muchos contenidos educativos y psicológicos, son los pequeños talleres manuales de Tres Soles (carpintería, panadería, taller de tarjetas y costura), que, junto con la educación a través del arte, forman parte de nuestro concepto de trabajo desde sus inicios. Algunos productos que se elaboran en estos talleres se han convertido en verdaderos “clásicos” y gozan de gran aceptación entre nuestros auspiciadores, como por ejemplo los llaveros de madera en forma de cabezas de “indiecitos” o las tarjetas y sobres pintados a mano, como alternativa a las tarjetas digitales que hoy en día se envían por internet.
Este año tuvimos además un pedido bastante grande de la agencia de viajes Aventoura, que nos encargó la fabricación de 1000 porta etiquetas hechos a mano. Fue un gran reto que enfrentaron exitosamente mi esposa Guisela y su equipo de adolescentes y exmiembros del proyecto Tres Soles. El aporte económico que generan estas artesanías, especialmente en Alemania, cubre actualmente un porcentaje importante del presupuesto de Tres Soles.
Esta vez también quiero contar algo sobre otros emprendimientos que, de vez en cuando, organizan nuestros voluntarios y auspiciadores para colaborar con el proyecto. Nuestras voluntarias alemanas Raphaela y Theresa organizaron una “acción de 72 horas” sobre el tema de la separación de residuos, que en Bolivia lamentablemente se practica muy poco.
Una niña de Tres Soles resumió de la siguiente manera esta “acción de basura”: “Las voluntarias vinieron a la escuela y nos explicaron sobre la basura: que cada basurero es para un tipo específico de residuos. En el basurero azul se botan plásticos, en el verde restos orgánicos y en el amarillo papeles. Después limpiamos la cancha, los alrededores y el interior de la escuela. Me sorprendió que hayamos recogido tanta basura. Me gustó recogerla porque ayudamos a limpiar el medioambiente. La cancha y la escuela quedaron más limpias y se veían bonitas.”
En el ámbito burocrático, desgraciadamente hay pocas cosas positivas que informar. A causa de la situación política actual, el futuro de Tres Soles sigue siendo bastante incierto. En un futuro próximo se tendrá que tomar una decisión sobre la continuidad del proyecto. Una nueva ley que no permite a niños y niñas permanecer más de dos años en un hogar pone en cuestión todo nuestro concepto, que se basa en un trabajo educativo y terapéutico a largo plazo. Por ejemplo, los chicos y las chicas ya no permanecen el tiempo suficiente en el proyecto como para formarse en los talleres artesanales y artísticos.