Las voluntarias Ellen, Katharina, Alina y Anna cuentan:
Febrero comenzó con un domingo especial, pues el primero festejamos el 26.º aniversario de Tres Soles. A este evento asistieron todo el personal, algunos “ex solesianos” y muchas otras personas que tienen relación con Tres Soles. El padre vino después de la misa en la iglesia y celebró con nosotros. La celebración comenzó de una forma muy emocionante y conmovió a todos.
A continuación, los niños realizaron una presentación de baile y se sirvió un almuerzo riquísimo en el patio, que estaba adornado con banderitas y globos. El día terminó con juegos como jalar la soga, carrera de sacos y competencias con huevos. Realmente fue un domingo maravilloso.
Aquí, el nuevo año escolar comienza en febrero. Esto quiere decir que hay que comprar material escolar nuevo y forrar todos los libros y cuadernos. Era bastante trabajo, pero con la colaboración de los mayores también fue divertido.
En mayo se conmemoró el Día de la Madre. Sin embargo, fue de una manera mucho más solemne de lo que conocemos en Alemania. Katharina y yo preparamos tarjetas muy bonitas con los niños, las cuales fueron regaladas a Guisela, la “jefa”, y a las otras educadoras. Aunque Tres Soles nunca podrá sustituir el amor maternal, pienso que se acerca bastante a este propósito. Fue una celebración muy agradable en el patio.
Tres “solesianos” se fueron y pudimos dar la bienvenida a otros tres. Los hermanos Wilmer (6), Alan (10) y Alejandro (12) vinieron de un hogar que pronto cerrará. Yo los quiero mucho, pero como son chicos bastante inquietos, no ayudan precisamente a bajar el nivel de ruido durante el apoyo escolar.
Cuando comenzaron las vacaciones de invierno, hubo muchísimo trabajo. Todos los “solesianos” estaban ahora todo el día en la casa y debían mantenerse ocupados. Todos esperaban ansiosamente nuestra excursión al parque ecológico de Villa Tunari. Para recolectar dinero, organizamos una kermesse. Todos ayudaron a preparar muchos platos diferentes y deliciosos, que luego vendimos después de la misa del domingo.
Por fin llegó julio y, para los “solesianos” y los “espinaleros”, llegó el momento de empacar sus maletas, mochilas pequeñas y bolsas de plástico. El lugar elegido se llama Villa Tunari, un paraíso ecológico y turístico en el trópico de Cochabamba. Con la ayuda de algunos amigos y un buen trabajo en equipo durante nuestra kermesse, logramos triplicar el presupuesto y pudimos pasar tres días en este lugar maravilloso.
Cuando todo estaba un poco caótico —pues faltaba repartir las habitaciones mientras la lluvia no cesaba—, el pequeño Diego se paró a mi lado, me miró y dijo de todo corazón: “Ellen, estoy feliz”. Simplemente conmovedor, ¿no?
Después de las vacaciones se presentó la obra de teatro “Mi planta de naranja-lima”. En el grupo de teatro hay muchos chicos y chicas de Tres Soles, personas de Luis Espinal, educadores de Tres Soles y, naturalmente, Stefan. Prepararon la obra durante dos años y fue presentada durante tres días. Me gustó mucho.
Stefan y los actores escribieron la obra basándose en el libro del autor brasileño José Mauro de Vasconcelos. El libro y la obra tratan de un niño llamado José, a quien nadie en su familia entiende. Él busca comprensión en un árbol de naranja-lima con el que habla y en la amistad de un hombre mayor. La historia termina trágicamente cuando —casi al mismo tiempo— Manuel, en su coche, es arrollado por un tren y su planta de naranja-lima es cortada.
Lo que era muy especial de la obra era el escenario, ya que el público estaba en el centro y la obra se desarrollaba a su alrededor. Todos estaban muy entusiasmados, y Alina y yo estábamos expectantes de lo que iba a seguir.