El año no comenzó muy bien, pues en la Residencia Estudiantil Luis Espinal tuvimos que prescindir del coordinador de muchos años, Edwin Pinto. Desde algún tiempo atrás estaba montando una carpintería y cada vez tenía menos tiempo para sus funciones en Luis Espinal —suerte para él, pues por razones económicas, a fines del año su puesto de trabajo habría sido eliminado; por esa razón no lo reemplazamos. Sin embargo, las actividades siguieron adelante gracias al esfuerzo adicional de los demás acompañantes. Así, también este año tres jóvenes pudieron concluir su formación profesional: Rosario Campero (Contaduría Pública), Roger Pardo (Contaduría Pública) y Sonia Portillo (Enfermería). Anacleta Veliz, exmiembro de Tres Soles, concluyó el año pasado su formación en Turismo y Hotelería y este año comenzó estudios de Arquitectura.
Como siempre, en julio se realiza la excursión anual en la cual participan los miembros de Tres Soles y también los de Luis Espinal. A veces damos clases activas de historia y/o literatura durante estas salidas, o, dicho de otra manera, “en vivo y en directo”. Totora, perdida en el camino entre Cochabamba y Sucre, ha conservado su pintoresca arquitectura colonial y se encuentra a orillas de un riachuelo, en medio de colinas boscosas y campos de trigo. De este lugar es oriundo Augusto Guzmán, uno de los más importantes escritores bolivianos del siglo XX. Es padre de Melita del Carpio, docente de literatura y actriz, quien el año pasado interpretó a la madre en nuestra obra de teatro Mi planta de naranja lima, como recordará el amable lector.
Su cuento “La cruel Martina” es una de las obras maestras de la literatura boliviana y hasta hoy sigue siendo muy popular. Relata la historia de una hermosa cholita llamada Martina, que es violada por el corregidor del pueblo. Como resultado, queda embarazada y nace un niño. El corregidor, seguramente movido por algún sentimiento de culpa, quiere ver al niño. Martina aprovecha la oportunidad para una cruel venganza: mata al bebé y prepara con él un picante, el mismo que sirve al corregidor y a sus amigos con abundante chicha. El cuento se basa en un hecho verídico. Augusto Guzmán intenta demostrar que no es Martina la verdadera “cruel”, sino aquel corregidor y aquella sociedad machista y además profundamente racista que en aquellos tiempos permitía que estos abusos quedaran impunes.
Cuando llegamos por la tarde a Totora, encargamos a los niños, niñas y jóvenes buscar la casa natal de Augusto Guzmán y la choza de la “cruel” Martina, preguntando a los pobladores. Durante varias horas los chicos y chicas recorrieron las estrechas calles empedradas, pues se había ofrecido como premio un helado. Al final su esfuerzo fue coronado por el éxito, aunque antes pasamos por una discoteca, por un cine abandonado y por la sala de estar de un viejo poeta y coronel jubilado, algo excéntrico. Al día siguiente visitamos las ruinas incaicas de Incallajta, que se encuentran cerca de Totora, con el objetivo de mostrar a los chicos y chicas algo de la grandeza de sus antepasados.
Como es habitual, en septiembre se realiza en Cochabamba el Festival Nacional de Teatro. Este año, entre diez obras seleccionadas en todo el país, se encontraban dos de exmiembros de nuestro grupo de teatro Ojo Morado: Freddy Chipana con la obra “Dime que me amas” (autor y dirección) y Omar Callisaya con “Informe para una academia” (dramaturgia y dirección), basada en el cuento de Franz Kafka. Bajo la dirección de Omar, el joven actor Raymundo Ramos ganó el premio al mejor actor. Freddy y Omar estudiaron teatro después de su estadía en Tres Soles. Sí, estamos un poco orgullosos de ellos.