Durante el 17 y 18 de octubre se realizó en Tres Soles el esperado encuentro de ex becarios de la comunidad, que se organiza cada tres años. El encuentro se inauguró el sábado por la tarde con una sencilla cena y una “velada cultural”, donde se presentaron bailes y canciones. Para el domingo por la mañana estaba planificado un debate.


En total participaron 28 jóvenes que alguna vez vivieron en la comunidad. Entre ellos estaban Lucio, Braulio y Joaquín, que muchos de los visitantes de la página web ya conocen (véase “Historias extraordinarias”), pero también muchos otros que contaron sobre sus experiencias y la vida que llevan.


Para los actuales habitantes de la comunidad es muy importante saber qué se puede lograr y qué errores hay que evitar. Sin embargo, lo que más nos emocionó no fueron las “historias extraordinarias”, sino ver a los ex solesianos con sus compañeras o compañeros y sus pequeños hijos, que estaban correteando y riendo.


Por ejemplo, Benjamín, que hoy en día es chofer y que tiene dos niños de dos y cuatro años, o Edgar, pintor, que tiene dos hijos propios y, además, reconoció al hijo de su compañera. Gladys, de profesión peluquera, con sus 39 años y desde hace ocho meses, ya es abuela.


Para nosotros, al final, no es tan importante si han hecho una formación profesional o no, ni qué travesuras hayan cometido en su juventud. “Yo no aproveché la oportunidad que tenía en Tres Soles”, admite uno con franqueza en el debate, y otro ríe pícaramente: “Oh, ¡qué mal me porté en ese entonces!”.


Lo verdaderamente importante es cómo hoy en día asumen su responsabilidad paterna y que no maltraten a sus hijos como ellos habían sido maltratados por sus padres. Se comenta la situación de uno de los compañeros que pega a su esposa y a sus hijas. “¿Cómo se puede pegar a la persona que más se quiere?”, pregunta alguien. Hay que saber que, lamentablemente, en Bolivia ocho de cada diez niños son maltratados físicamente, según estadísticas.


El domingo, el encuentro concluyó con un sabroso almuerzo y un programa deportivo por la tarde. Al día siguiente, Joaquín publicó, junto con una foto del grupo, la siguiente frase en Facebook: “Si la vida no tuviera tropiezos, jamás hubiera conocido a esta familia... Aquí crecí, esta es mi casa, aquí dejé huellas. Recuerdo que no fui ese hijo perfecto que todo padre quiere, pero, con todas mis travesuras, me aceptaron tal y como soy, y gracias es poco comparado con lo que ellos me dieron... Hay tanto que contar, pero no creo poder decirlo todo, solo las fotos nuestras que logré.” Dedicó estas frases a su “lindo Santiaguito”, su hijo.