El 8 de marzo de 2017 se produjo un incendio en un hogar estatal en Guatemala. Más de 40 chicas de entre 14 y 17 años murieron porque estaban encerradas y no existían salidas de emergencia. Lamentablemente, también en Bolivia se descuida el aspecto de la prevención contra incendios. Las autoridades nos llenan de requisitos burocráticos, pero nunca nos pidieron un plan de prevención contra incendios ni un plan de evacuación.


Un problema que tuvimos que resolver urgentemente fue el siguiente: a causa de la problemática especial que traen ‘nuestros’ niños, niñas y adolescentes, se deben separar estrictamente los dormitorios de chicas y chicos. Los chicos tienen sus dormitorios en la planta baja; las chicas, en el primer piso. Para evitar que se busquen por la noche, se cierra la puerta de acceso al primer piso. La llave la tiene la educadora nocturna, que duerme con las chicas en el primer piso. Si hubiera un incendio y la educadora no pudiera reaccionar por alguna razón, el primer piso se convertiría en una trampa mortal.


Por esta razón, nuestro conserje y educador nocturno diseñó y fabricó una escalera que, al cortar un alambre, puede bajarse y servir como salida de emergencia. Hace algunos días realizamos un simulacro con todos los educadores, niños, niñas y adolescentes, y se pudo evacuar exitosamente a todos los habitantes del primer piso.


En otros lugares es norma que este tipo de medidas de prevención y planes de evacuación se incluyan desde la construcción de un edificio, pero aquí hay que ser creativos y tomar iniciativas propias. Todos los letreros y guías fueron pintados por los participantes del proyecto. Dios quiera que nunca tengamos que utilizar las salidas de emergencia de verdad, pero, como dice el conocido dicho: «Es mejor prevenir que lamentar».