De vez en cuando, durante los últimos años, he contado sobre algunos pequeños viajes y excursiones que hemos realizado con los niños, adolescentes y jóvenes, vinculados transversalmente a temas históricos y literarios. La última excursión fue al distrito minero de Oruro/Llallagua, y la combinamos con el trabajo en una obra de teatro que aborda la grave situación social que antes predominaba en las minas. La obra Tempestad en la cordillera se basa en el cuento homónimo de Walter Guevara Arze. Como es habitual cuando nuestro grupo de teatro desarrolla un nuevo proyecto, adaptamos colectivamente el texto para llevarlo a escena.


La trama comienza con la trágica muerte de la esposa del trabajador minero Mamani. Para enterrarla dignamente, se ve obligado a prestarse dinero a la empresa minera. Como consecuencia, se le descuenta tanto de su salario que apenas puede alimentar a sus hijos pequeños, Juanito y Marucha. Cuando un comerciante llega al campamento con sus mulas, Mamani decide escapar. A cambio de una suma de dinero, el comerciante acepta llevar a Juanito y Marucha al pueblo vecino. Mamani planea seguirlos a escondidas la noche siguiente.


Sin embargo, el comerciante, en lugar de dirigirse directamente al paso que conduce al pueblo, se desvía para recoger una carga de mineral robado de la mina. A pesar de las advertencias sobre una inminente tormenta de nieve, obliga a los niños a adelantarse a pie. Antes de que pueda alcanzarlos nuevamente, son sorprendidos por una de esas tempestades que, en las alturas de los Andes, se desatan con furia descomunal. El comerciante no logra encontrarlos, y sus cadáveres solo pueden ser recuperados del hielo y la nieve en la primavera siguiente.


Antes de comenzar los ensayos, viajamos a dicho distrito minero para conocer personalmente el lugar y su historia. Visitamos, entre otros sitios de interés, una mina, el museo de la minería y el museo del magnate Simón I. Patiño (1860–1947). Hasta hoy se le recrimina al llamado “rey del estaño” –quien en su tiempo fue uno de los hombres más ricos del mundo– haber explotado cruelmente a sus trabajadores y haberlos reprimido violentamente cuando intentaban defender sus derechos laborales y mejorar sus condiciones de vida.


Uno de los objetivos de la excursión fue también filmar en los lugares originales y utilizar las grabaciones como imágenes de fondo para la obra de teatro planificada. Naturalmente, tampoco descuidamos la diversión. En Oruro subimos hasta la Virgen en teleférico; en el distrito minero visitamos las aguas termales y también la emisora radial Pío XII.


La actividad fue apoyada generosamente por una donadora.