Después del taller de tarjetas, el taller de costura también se convirtió en uno de los primeros talleres de Tres Soles. Cuando nos visitaba gente del exterior, siempre quedaba maravillada con las telas coloridas que las mujeres indígenas usan para cargar sus pertenencias o a sus niños pequeños. Por ello, surgió la idea de coser mochilas, bolsones de mercado, porta documentos, individuales, billeteras, monederos, porta lapiceros y llaveros, y entregarlos a cambio de una donación voluntaria. Así, año tras año, ampliamos la gama de nuestros productos. Desde el inicio, hemos cuidado mucho la calidad de los artículos, manteniendo este taller bajo la supervisión de una profesora, especialmente en lo relacionado con el uso de las máquinas de coser.


El trabajo en los talleres es obligatorio para todos los adolescentes y jóvenes a partir de los 14 años, no solo con el objetivo de que aprendan un oficio, sino también para que comprendan que, para lograr algo en la vida, es necesario trabajar. 


Entre estos chicos y chicas, y en la población de escasos recursos en general, muchas veces existe la mentalidad de que las instituciones sociales deben darles todo sin que ellos aporten ni hagan nada a cambio. Esto genera un ambiente asistencialista y paternalista, donde las personas no logran superarse por voluntad propia. Por ejemplo, en Tres Soles, los jóvenes compran su propia ropa con los recursos que obtienen trabajando en los talleres. Según su desempeño, reciben de nosotros un dinero que les sirve para adquirirla.


El trabajo en el taller de costura tiene múltiples contenidos educativos y beneficios que favorecen el desarrollo físico e intelectual de las personas, como la disciplina laboral, la motricidad fina, el orden, la limpieza, la responsabilidad y la interacción grupal. Además, el trabajo manual con materiales –en este caso, telas e hilos– siempre resulta terapéutico y tranquilizante; no en vano se habla de terapia ocupacional o ergoterapia.