Hemos escrito sobre el Vía Crucis que organizamos cada año durante la Semana Santa, el Viernes Santo, conjuntamente el grupo de teatro “Ojo Morado” y la parroquia Santísima Trinidad de Quillacollo, a la cual pertenecemos.


La escenificación de la pasión de Cristo tiene mucha tradición en Bolivia durante la Semana Santa y se interpreta de la forma más real posible. Para crear un puente hacia el presente y para diversificar la misma historia, hemos decidido crear un Vía Crucis “andino”. Trata de la historia de Bolivia, más específicamente de las injusticias de la época colonial.


Este Vía Crucis colonial se escenifica, como el Vía Crucis tradicional, en 15 estaciones, como teatro callejero, acompañado de canciones y oraciones. Los indígenas de aquel tiempo se identificaban con el sufrimiento de Jesús y de su pueblo, porque estaban sometidos al poder colonial español y sufrían abusos similares a los que padeció el pueblo hebreo durante la ocupación romana.


A menudo se pueden ver, en pinturas con el tema del Vía Crucis —realizadas por artistas indígenas de aquella época—, soldados romanos vestidos con uniformes españoles. En la Casa de la Moneda de Potosí existe un cuadro famoso en el que la Virgen María es representada como la Pachamama, guardiana del Cerro Rico.


Así, en este Vía Crucis, Pilatos y sus soldados están vestidos como españoles, y Jesús y los israelitas como indígenas; ambos hablan, además, en su propio idioma, es decir, en español y en quechua, respectivamente.


El quechua no es cualquier dialecto local, sino era el lenguaje oficial del extinto Imperio inca, que hasta hoy es hablado, junto con el español, por millones de personas en Bolivia, Perú y Ecuador. Cochabamba —cuyo nombre proviene del quechua Q’uchapampa, que significa “llanura de lagunas”— era originalmente parte de los señoríos aymaras, pero fue conquistada por los incas en el siglo XV y poblada por mitayos quechua hablantes.


No es exagerado afirmar que al menos la mitad de la población del departamento de Cochabamba habla quechua como lengua materna, y muchas más personas al menos lo entienden. El gobierno del primer presidente indígena, Evo Morales, se esforzó por revalorizar la cultura y las lenguas nativas, que durante mucho tiempo fueron consideradas marginales.


Hace algunos años, la gente en Quillacollo se habría preguntado indignada: “¿Qué? ¿Un Vía Crucis en quechua? ¿Por qué en quechua?” Se puede criticar al gobierno de Evo Morales por muchas cosas, pero que hoy sea posible devolver al quechua el lugar que merece es, sin duda, uno de sus grandes logros, algo que ya nadie podrá revertir.