La historia, basada en un cuento de Gaby Vallejo, trata de un padre que maltrata constantemente a sus hijos y que, como castigo, es transformado en un niño pequeño. Junto con su hijo mayor, que es el único testigo de esa “conversión”, le escribe una carta a su esposa para justificar su ausencia, indicando que debía viajar intempestivamente y que dejaba en la familia a un sobrino hasta entonces desconocido. Así, se convierte en el primo de sus propios hijos, con quienes ahora vive todos los maltratos que él mismo, antes como adulto, les infligía.
Para “teatralizar” este cuento tan real y, al mismo tiempo, tan divertido, el grupo de teatro “Ojo Morado”, en un proyecto primordialmente educativo de dos años y medio, ha construido con adobes, en el patio de Tres Soles, un pequeño pueblo. En este pueblo, que consiste en la casa de dicha familia, la escuela y la peluquería, se mueven alternativamente los actores “de verdad” y los muñecos construidos por los propios niños y jóvenes.
Desde años atrás, el grupo de teatro “Ojo Morado” ha intentado disolver las formas tradicionales de teatro, consistentes en un escenario y una sala con espectadores. Es la primera vez que experimenta también con imágenes audiovisuales, utilizando la tecnología para realzar, comentar y complementar las escenas interpretadas.