He nacido en un pueblito llamado Calatranca, que  está en el departamento de Cochabamba,  provincia Ayopaya, el 11 de marzo de 1997. Mi pasión por el estudio ha comenzado en 2003 a mis 6 años. Se podría decir que entré a estudiar directo a primer grado de primaria, ya que en mi pueblito no había curso de kínder. Eso que al principio no quería ir a la escuela ya que desde muy pequeño era muy introvertido y tímido. Mi padre solía llevarme casi arrastrando. Talvez fue casi un mes que me comporté de esa manera, no recuerdo muy bien. Agradezco a mi padre por haber tenido tanta paciencia conmigo. Una vez que agarré el hilo del estudio no lo quise soltar. Me empezó a gustar la escuela, el aprendizaje y las dinámicas escolares. Puedo decir sin miedo y me siento orgulloso de haber sido el mejor alumno de mi curso  todos los años hasta el último grado de primaria, incluso hice participaciones en las olimpiadas estudiantiles en área de matemáticas en muchas ocasiones.
Cuando  terminé la primaria en mi pueblito, decidí venirme a la ciudad a estudiar la secundaria.  En vista de que mis papás no tenían recursos económicos para mantenerme, en las mañanas trabajaba en un taller de cerrajería y por las tardes iba al colegio San Martin de Porres. Aquí era un alumno regular, se podría decir que me faltaba un poco de tiempo para cumplir con todas mis responsabilidades. Sin embargo, me fue bien y me pude mantener  a mí mismo bien hasta concluir la secundaria.
Salí bachiller el año 2015, con título de técnico medio en electricidad. Entré a la universidad el 2016 mediante examen de ingreso a la Facultad de Tecnología, eligiendo la carrera de Ingeniería Electromecánica. Luego de un semestre lo congelé y fui al cuartel. Hice mi reincorporación a la UMSS a mitades del 2017. Así continúe mis estudios trabajando y estudiando hasta que llegó el 2020.  
El covid-19, se podría decir que me arruinó la vida, porque tuve que retirar las materias que había tomado y  regresar a mi pueblo porque aquí había restricciones para salir a las calles. Los talleres cerraron y tampoco había trabajo.  Hasta la universidad cerró sus puertas, para luego optar por las clases virtuales. No pude acceder, porque ya me encontraba en mi pueblo y no había Internet. Tomé la decisión de suspender  mis estudios hasta que se normalice la situación.  
Retomé mis estudios en 2022, esta vez con la ilusión de terminar sí o sí. Me gusta mucho la carrera que estoy estudiando. Siento pasión por los motores,  la electricidad y la hidráulica. Voy a esforzarme  hasta culminar. Para terminar quisiera agradecer a esta institución Luis Espinal por haberme acogido y también a su personal por ser tan buenas y comprensivas personas. Gracias por brindarme la ayuda económica que para mí es una oportunidad más para seguir adelante y luchar por mis sueños.