Nací el 7 de agosto de 2002, en el municipio de Entre Ríos de la provincia Carrasco del departamento de Cochabamba. Realicé mis estudios iniciales en la escuela Rubén Alvarado, ubicada en el sindicato Nueva Vida. Fue una etapa corta y bonita; pero solo realicé allí el curso inicial. Mis padres, buscando nuevas oportunidades de formación académica y el bienestar de sus hijos, decidieron trasladarse de comunidad.
Mi casa de estudio fue el colegio Dr. José Carrasco, donde culminé mis estudios en primaria y el bachillerato. La etapa de primaria fue una de las mejores épocas, destacando como uno de los mejores estudiantes de curso. Posteriormente, continué la etapa de secundaria. Durante los primeros tres años, destaqué como estudiante; luego fui un alumno regular, ya que me enfoqué en otros temas que me llamaban la atención.
Después de completar la secundaria, decidí cumplir con mi deber cívico y me enlisté en el ejército para prestar mi servicio militar. Afortunadamente, pude estar en el mejor cuartel de Bolivia, más conocido como Ranger. Durante ese periodo, que se extendió desde 2020 hasta 2021, adquirí habilidades valiosas en disciplina, trabajo en equipo y liderazgo. Estas experiencias me marcaron profundamente, enseñándome la importancia de la perseverancia y el trabajo duro.
Tras finalizar mi servicio militar, decidí comenzar una educación superior. En 2021, postulé a la Universidad Mayor de San Simón, donde aprobé el examen de ingreso y ahora actualmente curso la carrera de Ingeniería Industrial. Para ello, tuve que dejar mi familia y tomé la decisión de venir a la ciudad en busca de nuevas oportunidades y nuevos aprendizajes. Los comienzos fueron difíciles debido a la situación y el proceso de adaptación en todos los sentidos: académico, social y económico.
En el ámbito económico, realmente no fue la mejor experiencia, ya que mis padres no tienen ingresos relevantes. Les alcanzaba para el diario vivir, y lo poco que me mandaban no cubría los gastos que tenía, como ser alquiler, alimentación, materiales y pasajes. Para ello, me las ingeniaba para trabajar de noche como guardia y los fines de semana como mesero. Esos trabajos eran eventuales; había días en que había trabajo y días en que no. Esa rutina de trasnochar no era favorable para mis estudios, era una situación desafiante y preocupante, pero gracias a Dios, al universo o en lo que uno crea, a mediados de 2023 llegué a conocer la Residencia Estudiantil Luis Espinal, del cual estaré eternamente agradecido toda la vida, de la cual hoy por hoy soy residente.
La residencia me da la oportunidad de seguir con mis estudios, apoyándome en lo económico, pero más allá de eso, también encontré entre los residentes apoyo emocional y esa calidez de compañerismo que normalmente sólo se puede encontrar en una familia. Ahora mismo me encuentro cursando el quinto semestre de mi carrera, tratando de desarrollarme como profesional y también como persona, que es lo más importante. Mirando hacia el futuro, tengo grandes objetivos y aspiraciones. Planeo emprender en cualquier ámbito para poder ayudar a la sociedad y aportar un granito a la sociedad. Con determinación y pasión, estoy seguro de poder alcanzar todas mis metas y contribuir significativamente al avance de mi país.