Soy Carlos Roberto Ramírez Dorado, llegué a este mundo un 20 de marzo de 1972. Como a cualquier persona la vida me deparó muchos desafíos.

Nací en un centro minero, Colquiri, del cual me siento orgulloso. Cuento con una familia formada con muchos valores. Mi papá se llama Max y mi mamá Ana, tengo tres hermanos, uno mayor llamado Marcelo, en quien vemos un ejemplo a seguir; y dos hermanas menores: Jhandira, egresada de la carrera de derecho; y Nydia la última que nació en esta ciudad del valle, que próximamente egresa como profesora del nivel inicial.

Por la situación económica de mi país en los años ochenta, tuvimos que dejar nuestro lugar de orígen e iniciar una nueva vida en Cochabamba, radicando específicamente en Quillacollo.

Al principio fue difícil emprenderla, pero poco a poco nos fuimos estableciendo, esto gracias al sacrificio de mis papás.

Soy una persona que vive de sus recuerdos, que por cierto, muchos ven en ese aspecto algo negativo. Yo no lo creo así.

Gran parte de lo que soy y como pienso, lo debo a mis abuelos, mis padres y el colegio donde me formé.

Estudié mecánica industrial en Infocal, trabajé durante cinco años en una empresa privada, posteriormente cambié de rumbo y seguí una carrera universitaria, Ciencias de la Educación. En este tiempo siempre me incliné por esa búsqueda de lo justo, aspecto que trajo consigo negativas consecuencias.

Soy una persona de pocos amigos, ya que encontrar uno verdadero hoy en día es muy difícil. Confianza ni en la camisa.

Qué espero de la vida? Solamente vivirla en la sociedad sin aceleraciones, buscando siempre ir por el camino correcto.

En mi tiempo libre me dedico al dibujo, a la pintura y a las actividades manuales y creativas, siempre acompañado de buena música.

Estoy en la Comunidad Tres Soles un año y medio, como acompañante de fin de semana. Esta nueva experiencia, hace que fortalezca mi forma de pensar con respecto a la problemática social y familiar.